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Supongo que soberbia y pereza son los mios. por cierto para mi Soberbia era la que te sumergian en agua helada. Sino mal recuerdo es el angel caido Lucifer que ha pecado por su extrema soberbia al desobedecer a Dios el que tiene la mitad del cuerpo congelado ya que no le llega el calor de Dios o algo por el estilo
Hmm... esto de los pecados capitales, la verdad, lo que salta a la luz en mi a primera vista es la pereza (no sé por qué lo ponemos en rojo, yo solo lo hago porque los demás lo hacen (?).Soy alguien muy perezoso, pasivo con la vida, siempre sin ganas de hacer nada. Pero no hay peor castigo que el que yo mismo sufro en vida por mi propia pereza, que no me deja moverme ni hacer lo que quiero. Creo que la pereza debe ser de los peores pecados, porque atenta directamente contra uno mismo de una manera terrible, te convierte en una masa inerte, desfigura la humanidad. No creo que los demás pecados sean tan terribles como la pereza porque por más que pueden dañar a otros, no son tan dañinos contra uno mismo.La soberbia sería mi segundo pecado, aunque en menor manera. No me considero alguien soberbio, de hecho suelo ser alguien sencillo, pero muchas veces me considero mejor que los demás.Por último la ira, y aún en menor medida. Soy alguien bastante calmado y pacífico, solo algunas veces siento ira, ese deseo de aplastar personas que se lo merecen. Pero normalmente no le doy esa importancia a las acciones de los demás.Avaricia y envidia son los que están más lejos de mi. Ni siquiera entiendo la envidia, creo que podría decir que nunca envidio a nadie (un psicólogo diría que eso no es normal, aunque estoy lejos de entender por qué). Prefiero alegrarme de que otros tengan algo más, antes de detestarlo y desear que sea mío. Considero que si existe un ser humano con mejores características, más bello, más fuerte, más habilidoso o inteligente, entonces es un ser valioso para la humanidad, algo que todos deberíamos ser, quizás.Avaricia tampoco, porque no deseo nada. No tengo, así como normalmente tienen los que no tienen nada, deseos de nobleza o riqueza, de estatus, fama o gloria. De hecho, me desagrada bastante todo lo relacionado a ese mundo. Me desagradan los lujos, me siento incómodo con ellos, como "sapo de otro pozo", y en ningún momento aspiro a conseguirlos.En fin, me extendí porque el tema está bueno.